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Ven y descrubre la Agricultura Orgánica

La Agricultura Orgánica era y debe volver a ser considerada como eje clave de todo sistema alimentario, social, cultural, económico, laboral, político y medioambiental.

Se debe  poder alimentar a la ciudadanía de forma saludable y sostenible, sin agotar los recursos naturales a nuestro alcance por lo cual, debemos cambiar nuestras prácticas y hábitos. La producción de alimentos nutritivos y asequibles supone una palanca de cambio vital en estos tiempos inciertos e históricos que transitamos.

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El sistema actual de producción de alimentos no es rentable ni sano.  Hoy en día, nos encontramos bajo el poder de los cada vez más altos precios de insumos agro-químicos y combustibles, y los cada vez más bajos precios impuestos por los mercados. Estos procesos modernos además han provocado que los suelos pierdan su fertilidad, que depende de la presencia y dinamismo entre la microbiología (vida), los minerales (nutrientes) y la materia orgánica (combustible). La Agricultura Orgánica comienza por devolver estos componentes dinámicos al suelo, como base de un sistema agro-silvo-ganadero productivo inteligente y holístico.

Un objetivo esencial de la Agricultura Orgánica es hacer rentables las explotaciones agro-ganaderas, reduciendo sus gastos y aprovechando las asombrosas relaciones simbióticas entre animales, plantas y la vida del suelo.

Otro objetivo vital es la recuperación de nuestra humanidad interior y de la comunidad humana exterior, a través de la re-conexión con la naturaleza de la que somos parte y de la recuperación de los vínculos entre las personas y los pueblos.

El resultado, como no puede ser de otra forma, serán alimentos sanos y nutritivos a precios asequibles. Una población con buena salud y energía podrá desarrollar con plenitud su potencial humano y ser el cambio que queremos ver en el mundo.

Todo ello se logrará con la aplicación de conocimientos y prácticas basados en una profunda comprensión de la sabiduría ancestral de la naturaleza, maximizada por los más punteros descubrimientos científicos y tecnológicos, empoderando así a las personas con el objetivo de regenerar nuestros sistemas alimentarios, económicos, laborales, sociales, ecológicos, culturales…

La Agricultura Orgánica no da soluciones ni fórmulas mágicas. Esta no es una agricultura para la pereza, ni de fórmulas, ni herramientas, sino de procesos que implican estudio, experimentación, observación, ensayo y error, adaptación, para ir aprendiendo a ser ciencia de nuestra propia tierra.
En este camino, resulta tremendamente útil y motivador  al compartir estos procesos con otras personas que evolucionen de forma colectiva y personal.

Llevamos demasiado tiempo errando, siguiendo los dictámenes de una agro-industria interesada en sus propios beneficios, sin conexión con la naturaleza y la alquimia de la vida.

Tenemos mucho por desaprender y redescubrir. Pero fundamentalmente, debemos decrecer a base de un consumo responsable; aproximando la producción a las necesidades reales de la población y evitando la explotación innecesaria de la tierra.

Hacer agricultura orgánica no sólo es producir alimentos, es recuperar la relación: Suelo-Planta-Humano.

En definitiva, la Agricultura Orgánica es el poder desde el saber. Es ejercer  el poder desde el saber; sabiduría y sabores. De saberes de conjugación de 4 palabras de la misma raíz: sabiduría, sabor, saber y ser. Eso es la Agricultura Orgánica.

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